La
necesidad de un propósito interno
En la vida nos marcamos objetivos que nos dan una
dirección y sin ellos nos sentimos desorientados, sin saber a
donde ir. Por ejemplo, puede que queramos unos estudios o vivir en un
lugar. Para obtener estos objetivos es necesario que nos esforcemos
y que, quizás, tengamos que hacer algún sacrificio.
De alguna manera, los objetivos internos son similares
a los de la vida común en que el esfuerzo y el sacrificio son
necesarios, pero difieren en el hecho de que los objetivos internos
siguen una dirección diferente en la vida y de alguna forma son
opuestos a la vida. Por ejemplo, un objetivo común puede ser
querer un trabajo en particular porque pensamos que nos va a traer el
éxito y el reconocimiento que siempre hemos querido. Esta clase
de objetivo nutre a la personalidad la cuál está orientada
hacia la vida, mientras que el objetivo interno tiene que ver con volver
pasiva a la personalidad, que sea más una sirviente que una maestra.
Uno de los objetivos internos de este trabajo es cambiar
el nivel de nuestra consciencia, y para lograr esto la primera tarea
a realizar es trabajar el auto-conocimiento. Sin el auto-conocimiento
no podemos marcarnos objetivos con respecto a nosotros mismos, conforme
al cambio de nuestro ser. El verdadero auto-conocimiento es diferente
de las imágenes e ideas que tenemos de la clase de personas que
somos y de lo que pensamos que podemos hacer. Este auto-conocimiento
sólo puede lograrse con una intensa auto-observación.
Esto significa que debemos observar cómo hablamos, actuamos,
cuándo y con qué nos identificamos más, cuándo
mentimos y cómo es nuestra forma particular de imaginación.
En definitiva, tenemos que observar todo aquello que nos mantiene dormidos
y que nos impide despertar.
Sólo cuando nos hayamos observado a nosotros
mismos y todo aquello que funciona en nuestro ser, podemos poner a funcionar
el objetivo interno en oposición de lo que hemos visto en nosotros.
Por ejemplo, nos hemos dado cuenta de que a menudo nos volvemos negativos
cuando el tren se retrasa y que un imparable diálogo interno
comienza sobre lo ineficaz que es el sistema de transporte, etc...,
y debido a ello perdemos energía. Un objetivo interno sería
separarnos internamente del tema y no poner el sentimiento de YO en
él. Desde la perspectiva de la vida puede que no veamos ningún
motivo para resistirnos a esta clase de emoción negativa y que
la encontremos totalmente justificable, pero desde la perspectiva del
Trabajo estamos intentando despertar y, por lo tanto, estamos intentando
evitar envenenarnos con este tipo de emociones.
El objetivo se encuentra en diferentes escalas:
A
gran escala el objetivo interno es despertar del ensueño, alcanzar
la liberación interna, volverse conscientes. Sin embargo, muchos
pequeños objetivos son necesarios para alcanzar el gran objetivo.
Por ejemplo, con respecto al conocimiento, el objetivo interno significa
familiarizarse con las ideas del Trabajo, ya que sólo con este
nuevo conocimiento podremos empezar a pensar de una forma nueva. Pensando
de una manera nueva podemos ver lo que no funciona en nosotros y desde
la perspectiva del Trabajo encontrar un objetivo interno. Con respecto
al ser, el objetivo interno significa auto-observación en referencia
al conocimiento del Trabajo y aplicarlo en nosotros.
Los
objetivos internos del ser:
Algunas
sugerencias de objetivo interno:
Cualquier cosa anti-mecanismo es un objetivo temporal
y puede ayudarnos a despertar. Los esfuerzos hechos cuando estamos cansados
son útiles, sólo si los hacemos por nosotros mismos- no
de otra manera. Resistiéndonos a hablar erróneamente,
negativamente, al escándalo, el chismorreo, los cuáles
destruyen la fuerza de nuestro trabajo. Es una forma de mentira y la
mentira puede destruir la esencia misma. Intenta estar atento a lo que
dices, sino en el momento por lo menos después.
Descubre lo que te ayuda y lo que te detiene en el
trabajo. Toma nota de lo que consideras un fastidio y vuélvete
pasivo durante unos momentos. Date cuenta de tus dudas internas y trata
ocasionalmente de responderlas con claridad por medio de los fundamentos
del Trabajo. Observa tu aburrimiento y tu tendencia a hablar de tu vida
como algo pesado y triste. Cuando estés solo, no te permitas
pensar que estás muy solo y alejado del Trabajo. La gente se
permite cambiar mucho cuando están solos.
Respecto a marcarse un objetivo interno en relación
con las emociones negativas, recuerda que las emociones son más
rápidas que el pensamiento. Puede que no seas capaz de darte
cuenta de ellas al principio, pero puedes recordarlas luego y darte
cuenta de lo sucedido. Eso hace posible reconocerlas de antemano.
Recuerda que el desarrollo de todos los centros es
un objetivo interno. Esto significa que debes superar la ignorancia
y llegar a conocer todas las posibles ramas del conocimiento y estudio
que existen en la vida porque cada una desarrolla alguna parte en particular
de los centros. Si haces esto en la claridad del significado del Trabajo,
entendiendo por qué es necesario, te ayudará a despertar.
Pero si lo haces desde el punto de vista de la vida, para sentirte superior
a los demás, para vencerlos, será inútil.
De
dónde viene el objetivo interno:
El
objetivo puede venir desde un lugar correcto o incorrecto en nosotros.
El objetivo puede ser correcto y venir de un lugar incorrecto, o viceversa.
Cuando el objetivo viene desde las pequeñas
partes de los centros, donde hay poca o ninguna atención o cuando
está dispersa, viene de un lugar equivocado. Debe venir de partes
más elevadas de los centros donde la calidad de atención
es diferente. Hay tres centros intelectual, emocional e instintivo-
y cada centro consta de tres partes correspondientes a los tres centros
individuales mismos la parte intelectual, la parte emocional
y la parte instintiva. En las partes instintivas está esta atención
dispersa que va de una cosa a otra, por ejemplo, lo que has leído
en el periódico, conversaciones que hayas oído y que van
y vienen. No podemos marcar un objetivo interno desde estas partes porque
el objetivo interno no debe ir y venir. Los fundamentos del Trabajo
son demasiado grandes para que estas pequeñas partes de los centros
puedan comprenderlos, así que es necesario usar partes más
elevadas de estos centros para entender esta tarea.
Para llegar a las partes más altas es
decir, más conscientes- de los centros, la atención es
necesaria y ésta requiere un esfuerzo. En estas partes más
altas podemos observar varias cosas juntas y no sólo una cada
vez, por lo tanto pueden ser usadas para observarnos a nosotros mismos.
La auto-observación nos vuelve más conscientes de nosotros
mismos y con esto, el objetivo se vuelve más claro. Así,
declarar un objetivo a través de las partes mecánicas
o móviles de los centros es inútil y es importante saber
desde dónde hacemos nuestro objetivo. Sin embargo, no podemos
de repente hacer un objetivo permanente, por ejemplo decidir de forma
repentina que no volveremos a ser negativos sólo porque hemos
oído que hay que hacerlo si queremos seguir este trabajo, porque
no entenderemos nada sobre nuestro objetivo. Tenemos que tener primero
un objetivo más pequeño, por ejemplo intentar no expresar
las emociones negativas lo cuál nos ayudará a observadlas
mejor. Entonces comprenderemos que si derrochamos mucha energía
en ser negativos no la tendremos disponible para ser felices, por ejemplo.
Entonces veremos que no tenemos la energía ni la atención
suficiente para alcanzar las partes más altas de los centros
porque la malgastamos con las emociones negativas. Cuando hayamos comprendido
esto, estamos ya en la posición de tener un objetivo más
permanente sobre nuestras emociones negativas el cuál vendrá
de un lugar correcto en nosotros.
Objetivo
superficial y objetivo real:
Cuando
nos marcamos un objetivo no tomamos en consideración lo difícil
que será mantenerlo a la vista de los diferentes eventos que
pudieran suceder. Esperamos ser capaces de caminar en línea recta
y alcanzar nuestra meta. Por lo tanto, cuando nuestro objetivo es superficial,
es decir hecho en un momento de entusiasmo, es generalmente inútil
y no nos lleva a parte alguna.
¿Qué es un objetivo superficial? Es aquél
que está dirigido hacia la vida y que tiene detrás alguna
ventaja personal, por ejemplo el mérito, la alabanza de los demás,
ser mejor considerado, etc. Así que nos marcamos un objetivo
desde la personalidad para obtener alguna ventaja, no lo estaremos haciendo
desde nuestra parte real. Por esta razón el objetivo real debe
ser algo que casi no se puede poner en palabras y que sabes que llevará
su tiempo. De esta forma no nos frustraremos cada vez que nos alejemos
de él o nos parezca que vamos en una dirección diferente
de la marcada. Lo más importante del objetivo real es que no
puede ser alcanzado directamente sino que es como un barco en alta mar
que debe hacer su camino acorde con el viento y las mareas para alcanzar
su meta.
Así que para comenzar a tener un objetivo real
debemos de habernos marcado objetivos que nos hagan saber que no podemos
mantenerlos y así poder ver la fuerza de la resistencia. El objetivo
real viene de una percepción emocional de algo que no va bien
en nosotros y que deseamos cambiar, y sólo puede surgir después
de una larga auto-observación y valoración del Trabajo.
Depende de una cierta integridad de sentimiento que persiste a pesar
de las caídas y como resultado necesitamos mucha paciencia con
el objetivo real.
