Arte Objetivo


Gurdjieff dijo que después de 20 años de exploración a través de Asia Central y Oriente Medio, trajo consigo tres cosas. Lo primero sería el sistema de conocimiento esotérico. Segundo, un conjunto de danzas sagradas y ejercicios; y tercero, piezas musicales, a muchas de las cuales las consideró arte objetivo. Las personas que trabajaron cerca de él durante algunos años, dijo que Gurdjieff consideraba estas tres partes igualmente importantes como vehículos para su enseñanza. No es posible hablar de las Danzas Sagradas sin hacer referencia a la música que las acompaña y al conocimiento que las envuelve.

Aunque mucha gente hoy considera a Gurdjieff básicamente como un filósofo, la importancia que dio a las Danzas Sagradas ilustra el hecho de que se describiera él mismo como maestro de danza. Y, según sus propias palabras, "un buen maestro de danzas de templo". En realidad, en muchos círculos europeos de los años 20, no estaba considerado tanto como filósofo sino como uno de los más grandes expertos en antiguas Danzas Sagradas orientales.

En lo más profundo de su enseñanza sobre la naturaleza y el propósito de la música, subyace la diferencia entre arte objetivo y arte subjetivo. Él comprendió que la mayor parte de la música que escuchamos es sólo arte subjetivo, un fenómeno enteramente accidental que aparece de un estado subjetivo fluctuante del compositor en el momento de su composición y que afecta al oyente de acuerdo con el estado, también totalmente subjetivo, en el que éste se encuentra cuando la escucha. El arte objetivo, por el contrario, no contiene ningún elemento accidental en su creación o en su efecto. Es un lenguaje universal que actúa de la misma manera en todas las personas, de acuerdo a su nivel de ser.

Gurdjieff dijo una vez:

"Yo mido el mérito del arte por su consciencia. Un trabajo de arte objetivo debería ser como un libro, con la única diferencia de que el artista no transmite las ideas a través de palabras o signos, sino a través de ciertos sentimientos que él estimula consciente y ordenadamente, sabiendo lo que está haciendo y por qué."

El sistema Occidental ve el universo como circulación y transformación de energías. Gran parte del trabajo musical y corporal de Gurdjieff expresa de una forma no verbal la interacción de las dos grandes leyes universales: la Ley de Tres y la Ley de Siete o Ley de Octavas. La Ley de Siete gobierna el desarrollo de todo fenómeno o ciclo de eventos y demuestra el principio de la discontinuidad de las vibraciones. La escala musical es una expresión de esta ley. La otra gran ley, la Ley de las Tres Fuerzas, determina el origen de cualquier acontecimiento nuevo.

Gurdjieff compuso varios cientos de Movimientos a lo largo de su vida. Dijo que:

"En tiempos remotos la Danza era una rama de arte real, sirviendo de propósito para un conocimiento superior. Los límites del bailarín se ampliaban a través de la combinación de movimientos no-naturales y no-habituales. En su práctica, se obtenía una nueva cualidad de atención y una nueva dirección de la mente, todo ello con un propósito definido. A través de estrictos patrones representados por los participantes, se hacían visibles e inteligibles ciertas leyes."

Gurdjieff creó Movimientos en dos períodos separados de su vida y su enseñanza, pudiendo éstos ser divididos en dos grupos históricos principales. El primer período fue de 1917 a 1924, cuando unos 60 Movimientos eran estudiados y presentados en escenarios de París y América. Aquí hay extractos de su ballet "La lucha de los Magos" (ahora perdidos) y los Movimientos que fueron creados en los años en que Thomas de Hartmann colaboró con él. La música para los Movimientos de este período fue compuesta por el mismo Gurdjieff para ser acompañados por una orquesta de 36 músicos. Más tarde, esta orquestación fue transcrita sólo para piano. Según Gurdjieff, éstos son los Movimientos que contienen la música y las posturas que escuchó y observó durante sus viajes.

Estos primeros Movimientos son de diferente tipología y tienen diferentes propósitos. Primero vienen las Obligatorias o ejercicios despertadores, diseñados para traer los tres cerebros a un estado de atención y consciencia del momento presente. El segundo grupo son las Ocupacionales o danzas-trabajo; representaciones y mímicas que reflejan la esencia de un particular oficio o actividad. Estos Movimientos son practicados esencialmente con un compañero, sintiendo que se trabaja como un todo unificado. En el siguiente, hay Movimientos que expresan las dos grandes Leyes, la Ley de Tres y la Ley de Siete. Tradicionalmente se decía sobre la combinación de estas dos leyes, que requerían tener experiencia en movimiento para entender con profundidad su interacción. Junto a este tipo de Movimientos están las Oraciones o Movimientos Devocionales, que constan de posiciones y gestos simbólicos. Otro grupo de Movimientos son los practicados sólo por hombres o sólo por mujeres. Tomar parte en estos Movimientos da al bailarín la oportunidad de experimentar la esencia de las energías masculina y femenina.

Después de su casi fatal accidente de coche en 1924, Gurdjieff estuvo años sin transmitir nuevas Danzas, trabajando entonces de forma intensiva en la creación de nuevos Movimientos para su grupo de París, basados en la circulación del eneagrama. El segundo período fue de 1939 hasta su muerte en 1949, en el que impartía clases casi a diario y, en realidad, representaban la única enseñanza estructurada que entonces transmitía. Este período incluye la serie de los 39 Movimientos, el último de los cuales, el nº. 39, fue creado 18 días antes de su muerte. Debido a que de Hartmann dejó a Gurdjieff en 1927, la música para éstos era improvisada, a menudo por Mme. de Salzmann, de acuerdo a las sugerencias de Gurdjieff. Mme. de Salzmann pidió entonces a Thomas de Hartmann que compusiera la música para estas series basándose en improvisaciones y fragmentos antiguos. Algunos alumnos de Gurdjieff dicen que se han perdido muchos Movimientos, porque a menudo se negaba a repetir la enseñanza inicial de un Movimiento nuevo si los bailarines no la recordaban al día siguiente.

Los Movimientos constan de una antología de actividades físicas objetivas para trabajar con la atención, estando diseñadas para equilibrar los centros intelectual, emocional y físico, y para abrir las partes superiores de dichos centros. Comprenden los tres aspectos del ser humano que pueden ser simplemente llamados Cabeza, Corazón y Mano.

El significado más superficial de la palabra atención podría ser el dirigir el poder mental hacia la comprensión o el perfeccionamiento de una actividad física particular, como lanzar una flecha o centrar una pieza de cerámica. A niveles más profundos, es posible conocer lo "que es" antes de que se convierta en "eso".

Si se practican de forma apropiada, con la correcta atención, los Movimientos pueden revelar verdades de una forma nueva. Tales descubrimientos son el privilegio de aquéllos que las practican, siendo el resultado del esfuerzo consciente por el tipo correcto de movimiento. Este esfuerzo es usado para intentar alcanzar el corazón del laberinto.

Fundamentalmente, los Movimientos tratan sobre el aprendizaje - el aprendizaje acerca de la Fuente. Se comienza aprendiendo los detalles de la forma exterior correcta, lo que irá seguido por el descubrimiento del verdadero significado de cada movimiento, de cada gesto o postura, dependiendo del proceso de cada persona. Hay diferentes formas de aprender. Esto puede ser ya un gran descubrimiento en sí mismo. El aprendizaje y la práctica de los Movimientos deben ser considerados como una actividad objetiva. Es decir, se supone que tienen efectos de acuerdo a leyes universales y nunca deben estar sujetos a una psicología personal subjetiva.

Las clases prácticas de Movimientos reflejan diferencias. Algunas personas los aprenden con más facilidad que otras y también se suele tener preferencias sobre las Danzas. Por supuesto, la facilidad nada tiene que ver con el Propósito. El proceso del aprendizaje nos libera de nuestras propias interferencias subjetivas, de esa parte en nosotros que inventa y justifica, orgullosa de su auto-expresión. La necesidad de quietud interna es la misma que en la Meditación. Los Movimientos nos ofrecen oportunidades para crear una situación en la que nuestra psicología personal puede ser sorprendida. Entonces es posible algo nuevo.

Los Movimientos y la música que los acompaña son un vehículo a través del cual podemos comenzar un proceso en el que nuestro esfuerzo por auto-recordarnos está unido con un sentido de servicio hacia lo divino.